«Mirada académica y debate público para Las Salinas»

Por Rodrigo González, diputado.

Celebro el camino escogido por el CRUV, ratificado en días pasados por la empresa Copec y reforzado por la alcaldesa de Viña del Mar, Macarena Ripamonti, de abrir un gran debate público, ampliamente participativo de la comunidad viñamarina, y por cierto de la comunidad nacional, sobre el futuro del paño ocupado por las petroleras en las Salinas.

Del destino de esos terrenos depende en forma muy importante lo que ocurra en Viña del Mar, tanto desde el punto de vista turístico como de su conectividad con Reñaca, así como sobre el futuro del Barrio Santa Inés, y la forma como se planteará la relación de los cerros con el plan y el desarrollo urbanístico, medioambiental y cultural de la ciudad.

Por ello, la forma como se resuelva el saneamiento de esos terrenos es importante para Chile, dada la relevancia de Viña como capital y centro turístico nacional e internacional, y sobre todo, para la consagrar un estilo y una política pública regionalista y descentralizada que debe consolidarse entre la academia y universidades con sus entornos, regiones y ciudades.

Celebro especialmente el rol que el municipio quiere darle a la comunidad en la solución de este conflicto, pues ella es una parte esencial e indispensable del mismo, en paridad con la del conocimiento y de la ciencia. Soy optimista de los resultados que se obtendrán de la mesa amplia de diálogo y conversación solucionará sabia y armónica del dilema que enfrentan hoy los diversos protagonistas que deben intervenir con un rol relevante y decisorio, verdaderamente incidente, como lo han exigido con justicia los actores de la comunidad.

Era principalmente este factor el que no se cumplió en la convocatoria e instancias que convocó el anterior Gobierno Regional, pues en ellas, como lo planteamos en su oportunidad, no se escuchó de verdad a los ciudadanos, barrios y entidades amplias que tienen una palabra que decir, sin desvalorizar a ninguno, pues cada cual en su ámbito, son relevantes. Mientras más rica y diversa sea la participación, mejor será el resultado.

Asimismo como lo señaló el rector de la PUCV, Claudio Elórtegui, debe considerarse como una parte sistémica de la solución de este trascendente desafío, tanto la remediación ambiental como el futuro uso del suelo. Son problemas distintos, pero la respuesta es integral.

En efecto, nada se sacaría en limpio si la solución de saneamiento ambiental no estuviera ligada íntimamente con un uso del suelo que mire con sentido de bien general y horizonte de largo plazo, el futuro turístico y cultural de la ciudad y del país, y el bien de la generaciones que nos van a suceder, tanto ambientalmente como funcionalmente en el destino que se le dé a esos valiosos y escasos terrenos. En suma, la más amplia intervención de la comunidad tanto científica como de la sociedad civil, junto a los órganos públicos responsables – el municipio, la institucionalidad ambiental, el nuevo gobierno regional, hoy en plena expansión de sus facultades como motor de descentralización – serán la garantía para que el interés público prime sobre el interés privado en un tema tan trascendente para Viña, para su relación con Valparaíso, del borde costero regional y de los dilemas ambientales del país, como los que se están jugando hoy en Las Salinas.

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